aburrido

Ayer salí con una chica que me encontró extremadamente aburrido.
Tengo la sospecha que, inicialmente, me encontró decepcionantemente inatractivo, y ya de ahí no pudo superar mis conversaciones pseudo-intelectuales que, a través de los años, siempre han logrado despertar el interés en la mayoría de la gente.
Pero fue su rostro, apático y desalentante, el que no puedo sacar de mi cabeza. Una mirada de “no mames”, y un lenguaje corporal de “saquenme de aquí”.
Supongo que a veces la brecha es extensa; difícil de superar. A veces es tan extensa que es inexistente. Solo dos personas, sentadas, cenando, con nada en común.

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