Ella vivía en el mar.

No a un lado del mar, sino en el mar. En medio del océano, rodeada de millones de toneladas métricas de agua salada. En completa guarida del resto del mundo. Nadie nunca la encontraría a pesar de saber dónde vivía. En el mar, donde la vida ha comenzado tantas veces. Donde todo el mundo empieza y termina. Donde se le puede encontrar a los seres más místicos, misteriosos y legendarios de la imaginación humana. En medio del mar, donde ella vivía, yo no me encontraba. La busqué pero yo no me encontraba; no me encontraba en medio del mar, donde ella vivía.

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