Siempre note en ella cierto aire de incertidumbre.

De esas chicas que no saben lo que quieren, y aún así se embrollan para intentar descubrirlo.
La invité a salir y, un día antes, me dice que si no hay problema si va su amiga porque quiere platicar conmigo acerca de negocios. Para mi eso es una mofa. Un claro punto indicador que dice que ella no está lista para conocer a alguien, y mucho menos a mi. Porque habrías de invitar a alguien más a tu primera cita si no es por miedo de estar sola. Sin embargo ella aseguraba que ese punto no tenía nada que ver. Que no tenía miedo. Que sí quería conocerme. Al día siguiente, el día de nuestra cita, su trabajo se alargo. Aparentemente no es algo inusual en su trabajo que se tengan que quedar horas extras a trabajar, por lo cual lo que sucedió me resulta más inverosímil; 3 horas después de la hora a la que nos veríamos, decidió decirme que estaba cansada y que si nos podíamos encontrar al día siguiente. Esto me parecería normal, de no ser por todas las circunstancias rodeando el hecho de que 1. Si esto es algo que sucede en tu trabajo a menudo, debes de prevenir con anticipación a la gente con la que haces planes. 2. Si es algo que sucede a menudo entonces ya debes de estar preparado para afrontar las consecuencias. Si haces planes, y sucede, entonces acomodas tu horario para cumplir los planes. Pero no actúas como si fuese algo que nunca sucediera. (En esta ocasión cancelando los planes). 3. Considerando que al día anterior ella quería invitar a una amiga, y yo me negué. El hecho de cancelar los planes, sea por lo que sea, al día siguiente solo es indicativo para reforzar el hecho de que la primera observación (que ella tenía miedo) tiene mucho más validez, sobre todo si se toman en cuenta los dos puntos anteriores.

Pero lo peor de todo fue el tratar de explicarle mi punto de vista, ya que ella siempre actuó como si yo estuviese siendo un completo obsesivo, y solamente atribuyera demasiado significado a sus actos.

Como si la razón por la cual los humanos actuáramos nunca tuviera motivos ulteriores. Como si el subconsciente fuese un simple mito. Como si los actos no fuesen indicadores de los sentimientos.

Para ella no tenía ningún significado el invitar a su amiga a su primera cita conmigo… ni cancelar al día siguiente por algo que le sucede cada dos días. Siempre note en ella cierto aire de incertidumbre, y sinceramente, creo que solo estaba segura de no querer sentir nada.

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