Tu y Yo Deberíamos De Escribir Un Libro

Esto es a lo que le llamaban la maldición del pos-modernismo: todo artista carga con el peso de intentar ser la voz de su generación. Cientos de miles de historias conflictivas, una con otra chocando desde la primera hasta la ultima nota; de la primera letra al ultimo punto; del lienzo, al papel, al pincel, al cincel, al sexo desnudo, desmembrado y transversalmente cortado, desplegado en una vitrina. Decenas de millares de relatos en directa contradicción y, sin embargo, cada una teniendo la ultima y completa razón todo el tiempo. Es por eso que el ser artista, en el instante en el que todos estábamos intentando ser artistas, era como un pequeño suicidio a nivel celular. Higgs, Boson, y Kevorkian se admirarían de cuan lejos habíamos llevado nuestro más anti-natural impulso por la destrucción, pero sobre todo de su sub-microscópico nivel cuantitativo del cual podríamos desgastarnos por completo en un par de lustros bien vividos. Pero eso era la maldición y esas eran nuestras vidas. Para el momento en que el escritor del departamento de la esquina había terminado su quinta novela, ya había perdido un pie. Pero gustosamente caminaba al Oxxo en busca de cervezas cada noche. Como si nada nunca hubiera pasado, y todos le seguíamos la corriente. Porque sabíamos que esa era la maldición. Nos juntábamos cada martes en el pasillo afuera de su puerta a hablar acerca de discos nuevos, y noticias insulsas que no tenían razón de existir excepto por el simple hecho de que en verdad habían sucedido… y ahí estábamos todos… menos su pata. Pero no podíamos decir nada al respecto, porque tarde o temprano nosotros también íbamos a estar igual, y lo sabíamos. Porque eso era la maldición y esas eran nuestras vidas.

El Xerox

es cruel y tierno, pero nunca sabes que cara te va a tocar.

Sin sentir.

Así despierto: sin nada en mis nervios. Queriendo solo una cosa: verte, aunque no nos conozcamos. ¿Porqué no? Hacernos compañía mientras nos admiramos, mientras nos olemos… hasta que decidamos descubrirnos. Sé que estas lejos, tanto, tan así, tan lejos. Sé que quieres estarlo pero podrías estar aquí, lejos. Lejos pero aquí.

Te escribí.

Un simple “:B”. Por ello decidiste borarme por completo. Dónde yo use puntuación y la segunda letra del alfabeto tú viste un demonio. Decidiste huir. Con certeza, pero por las peores razones.

Polvo

Esta es la historia de una partícula de polvo. No sabemos cuando empezó y no sabemos cuando va a terminar. Pero ahí está, flotando, a mitad de la nada y a mitad del todo. Un pequeño punto sin forma que nos ha logrado tocar a todos. Que se ha infiltrado, entre el espacio y el tiempo, en cada uno de nosotros. Somos sus compañeros incansables, inagotables, inamovibles. Tocando el suelo, el aire y el agua, vestido en el olor de la existencia. Polvo que nos espero mientras no eramos nada, y nos espero hasta convertirnos en una nada diferente. Un reflejo de si mismo. Existiendo solo por el simple hecho de existir y de seguir existiendo. Existencia para vernos nacer, crecer y morir, que se levantó de lo más profundo del mar y voló hasta el más alto de los rascacielos. Que construyó ciudades de piedra y logro pisar la luna. Polvo que esperó mientras no había nada y espero hasta que se destruyó todo.

Ella vivía en el mar.

No a un lado del mar, sino en el mar. En medio del océano, rodeada de millones de toneladas métricas de agua salada. En completa guarida del resto del mundo. Nadie nunca la encontraría a pesar de saber dónde vivía. En el mar, donde la vida ha comenzado tantas veces. Donde todo el mundo empieza y termina. Donde se le puede encontrar a los seres más místicos, misteriosos y legendarios de la imaginación humana. En medio del mar, donde ella vivía, yo no me encontraba. La busqué pero yo no me encontraba; no me encontraba en medio del mar, donde ella vivía.

Acerca de dormir.

Le hablé acerca de dormir. Acerca de lo que significa cerrar los ojos sin saber por completo que sucederá una vez que te dejes ir, nunca considerando la remota posibilidad de no volver a despertar. Esta es la vida humana: fe en la vida misma, fe en poder volver a retomar la conciencia después de que la perdimos. En poder regresar a la realidad después de soñar. En poder volver a ver todo en colores limitados a el mecanismo ocular propio. En poder dejar de amar después de amar, y más tarde volver a amar. En poder descansar como si no estuviera ya escrito que un día no vamos a seguir existiendo. En poder decidir no intentar hacer todo lo que se podría hacer. La inevitabilidad de equivocarnos y volver a intentar. Esta es la vida humana: dormir y despertar. Siempre despertar. Después dormir.

Estoy saliendo

con una mujer que, explicitamente, me dijo: no te enamores de mi. Yo, como buen ser humano, no tomo sus palabras al valor de lo que son. Creo que todo puede cambiar. Que puedo esperar. Que si pasa tiempo y sigo siendo suficientemente impresionante puedo salirme con la mía. Pero ella ya sabe que no va a ser así. Por algo lo dijo: no te enamores de mi. No te enamores de mi.

Es extraño

empezar a hacer las cosas sabiendo que van a terminar abruptamente algún día. Pero de alguna manera así es toda la vida y aún así decidimos vivir.

No puedo rebajar

mi punto de vista para coincidir con el tuyo. He visto el mundo, con ojos abiertos, y nada de lo que describes me parece racional. Todo es más grande que lo pequeño que lo haces sonar. Lamentablemente, por más que te intente explicar tu mente es demasiado atrasada para algo de esto captar.

Dame otra oportunidad,

sabes que no te puedo fallar de nuevo. Dame otra oportunidad, antes de que el rencor nos convierta en ciegos.

Le escribí por la mañana.

Eso desato un caos de sentimientos en mi interior. Finalmente solo tengo uno, muy por dentro, fijo: miedo. Porque no se siquiera si vas a recibir el mensaje. Porque probablemente siempre tenga tiempo suficiente para borrarlo. Sigue después el miedo de volver a verte. El miedo de no hacerlo. El de desear a alguien más… el de que alguien más me desee. Todo es un sin fin de miedos… por cosas que quiero. Pero nunca se bien que quiero. Solo sentir. Sentir algo más que miedo.

Vi.

Estabas tan segura de todo. Tan segura de ti. Eres un claro ejemplo de alguien que sabe exactamente lo que le gusta. Yo no era nada de eso, aparentemente. Me gustaría saber qué es lo que te gusta.

Ro.

Un par de semanas después de cuando la conocí, le dije: No ando con chicas menores de 24 años. Ella tenía 19. Se lo dije porque en ese momento era una regla que me parecía lógica; era una regla que tenía el potencial de ahorrarme un par de rupturas de corazón… o eso era lo que creía. Su respuesta fue: Yo no ando con mayores de 24. Desde entonces ella tiene un odio residualmente perpetuo hacia mi. No tanto un odio, más como una resistencia. He intentado hacer las paces. Se lo he dicho, explícitamente. La invito a salir, la saludo, le sonrío, le marco, la busco. Pero se que nada la hará ablandarse. Siempre lo supe. Cuando le dije lo que le dije, más que por su edad, fue por su necedad. Algo que es, igualmente, demasiado evidente en mi. Si le pidiera a la gente que me describieran en 3 palabras, “necio” sería bastante popular. La vi, me vi, le dije, me dijo, y ahora estamos en este lugar. Un vacío donde lo único que me gustaría es escucharla sonreír, verla marcarme e invitarme a salir, y tener la oportunidad de besarla. Ro., si lees esto, nunca he dejado de pensar en ti. Siempre dentro de un “si hubiera” y un “fútil”, pero en ti. Nadie sabe, ni nunca sabrá,ve y díles.

Hoy te hablé.

Que tan difícil es decir la verdad, pues la verdad es mutable… indiferencia continua que nos juzga en todos lados. Hoy, te dije que te quiero… que te quiero ver… que siempre te he querido ver, aún cuando te dije que no… cuando te dije que no podría estar con alguien de tu edad…. cuando estaba equivocado. Soy la falsa esperanza de un ser humano en penitencia, moribundo, esperando el último suspiro de toda la humanidad. Soy la mentira en la que nunca quisiste creer… el ciervo que no pudo salvar a nadie… la esperanza de la nada que duele en todos los interiores. Soy un ente en medio de un disolver, de un nunca volver a aparecerme por estos rumbos. Sabes que te deseo y no sabes nada más que seguir odiando… me. Soy el final de la linea que viste desaparecer al cambiar tu forma de pensar. Soy nada… desaparecí.

Sobre la sobre-simplificación.

De todas las noticias que podríamos ver hoy, existen diferentes puntos de vista. Somos seres complejos, tenemos vidas sencillas, y tenemos mentalidades unilaterales. No todo se trata de escoger un “lado”, sino de entender el porqué se generan dichas facciones. Si todo lo seguimos convirtiendo y/o tratando como modas, seguiremos estancados en lo que sea que cualquier otra persona decida. La falacia de la sobre-simplificación hace que hasta el más débil se sienta bien armado.

No importa lo que yo crea,

importa lo que es, y lo que es de la muerte es la ausencia… inequivocable e inevitable ausencia. Nos arrebata de nuestra concepción del tiempo, ya que el futuro desaparece, y el presente se vuelve una repetición constante de lo que fue el pasado. Todos aquellos que ya no están, no se fueron, simplemente ya no están, nos hacen sentir como seres inmutables, sin la capacidad de progresar hacia todo aquello que todavía no entendemos.De mi vida ha desaparecido un numero significante de gente importante, a veces de manera subita y dramática, y finalmente solo me hacen pensar en que el común denominador entre todos ellos, soy yo. Algún día quise morir. Hoy estoy feliz de poder haber hecho tantas cosas más.

Ser Diferente

Es un super-poder. De la misma manera en la que ser normal, ser igual, ser lo mismo, es completamente lo que se debe. Lo que está. Porque uno nunca deja de ser, hasta el momento en que se empieza a volver a un tiempo diferente al presente. La única predestinación a la cual nos atenemos es a seguir siendo; porque es imposible separar el ser del estar vivo. Estar vivo no es un super-poder, es simplemente el comienzo del poder. Pero, ser diferente, es un juego completamente alterno. Es resaltar, contrastar, y hacer todo un poco más o un poco menos. Es establecer el resto. Es permanecer en cambio continuo. Es poner las cosas en perspectiva. Es el angulo que da origen al horizonte. Ese horizonte tan vago, tan lejano. Tan estático. Normal. Diferente.

Concilia

tu cuerpo con tu ser. Tus partes falsas con quien eres. No distingo bien tu pecho de tu pecho. De tu piel y tu piel, me pierdo en el momento de explorar. Porque eres tan diferente de un segundo a otro. Porque cuando te veo se que no pudiste mantenerte. Mantener tu entereza… porque no agregas… pierdes… dejas ir. No modificas… cedes… concedes… olvidas y cortas. No has cambiado tu nariz, la has perdido. No has aumentado tus senos, los has perdido. No eres falsa, solo te has perdido. Tal vez naciste perdida… lo dudo… pero concilia. Concilia todo lo que has perdido y vuelvete entera. Vuelvete una. No lo portes en tu temple, no lo muestres en tu piel. Absorbe. Concilia.

nos acabamos de conocer

e inmediatamente supimos que viviremos separados. Este conocimiento de tu y yo, desde ti y desde mí, nació muerto. Porque aunque sabes entregarte a la diversión, sabes bien todo lo que no quieres. El presentimiento, muy adentro de mí, me dice que no me quieres. Solo habrá que esperar y ver, pero dudo que seas diferente a todas las veces que he vivido esto.

No se que es lo que más me molesta

si alguien que se anda con pendejadas, o alguien que no tiene el valor para aceptar que se anda con pendejadas o alguien que sabe que se anda con pendejadas y aún así no puede hacer nada al respecto. No hay que andar con pendejadas.

Simplicidad

Cuando era joven no entendía la simplicidad de la vida: Quieres algo, lo buscas, lo obtienes, lo disfrutas, y cuando te sacias lo dejas, y sigues adelante. Todo era una infinita tsunami de motivos ulteriores, razones escondidas, y motivaciones ajenas. Todo lo sigue siendo. Todo lo sigue teniendo. Pero la simplicidad viene de dejar pasar la ola, y mantenerse firme. Quedarse plantado sobre el suelo de uno mismo, y saber lo que se quiere, busca, obtiene, disfruta, sacia, deja y continúa. Todo lo demás solamente nos recorre, revolventemente, sin movernos: hasta quedar atrás. Esto es ser. Sin embargo no podemos evitar a nuestros compañeros surfistas, aquellos que se acercaran inconsecuentemente a nuestros pies sin pensar en donde no están parados. Aquellos que traen todo un mar a sus costas, escondiendo detalles, con agua turbia, azul obscura, y que no saben exactamente lo que hacen donde estén. Al igual que al resto del océano solo hay que dejarlos pasar. Otras veces nos toparemos con reflejos de nosotros mismos. Estos pondrán en juicio todo lo que creíamos que sabíamos. La simplicidad atacada por su propia existencia, doblándose en si misma, creando grietas, y caminos de complejidad. Haciendo de lo llano algo cóncavo y convexo a la vez. Creando obscuridad donde antes no había pliegues, variedad, fractales ni valles. Dejando que de un lado toque la luz, tan solo para evitar su paso al otro lado.  A estos reflejos hay que rendirse ante ellos y dejarlos ser… porqué dejarlos ser es dejarse ser. Porque tan solo son el reflejo que nos distrae por tener el lado derecho de nuestro lado izquierdo. Si nos rendimos ante nosotros mismos, nos dejamos expandir, y en la expansión recuperamos la forma original. La simplicidad de la vida, finalmente, es querer ser, dejar pasar, y rendirse ante uno mismo: dejando, solo así, a la vida.

Sometimes

Sometimes I got home, went through my mail, and found a letter from you. I’d find a piece of you. Somehow it made me know that, sometimes, there was also a piece of me around. Sometimes.

todo fue un desorden

desde el momento en que empezó. Perdimos la batalla sin siquiera comenzarla. No se porqué se forzó todo de tal manera. Cuando todo podría haber sido claro y sencillo. Cuando nos perdimos entre nuestras propias miradas. Siempre supiste que eso terminaría como terminó. Por eso sucedió.

No se acercan

porque no ven lo que quieren. O porque creen lo que creen. Tal vez porque solo ven lo que creen y quieren lo que creen. Se alejan porque saben. Saben que no pueden tener lo que quieren, y aquello que siempre han querido es más de lo que creen. Se acercan y se alejan: repelidas por su propia esencia. Existen en lugares recónditos, digitales, inmiscuidos en soledad y desintegración. Pero no se acercan, y cuando se acercan se alejan. Un reflejo inesperado es difícil de tolerar.

soy un hombre perdido

en miradas no encuentro aquello que me pone en un lugar especifico. Pienso en ti, y hasta cierto punto estoy seguro de que no estas pensando en mí. Pero nunca lo podría probar. Por lo tanto también podría pensar en que sí estas pensando en mi. Aunque fuese un poco. Tan solo un poco. Lo suficiente para que alguien me encuentre.

Vi el miedo en tus palabras

te resguardas, y lo demuestras sin querer. Pero es claro como la nada. No sabes bien que quieres y no sabes bien que sientes. Solo sabes que hay algo por ahí que te molesta. Que te dice que hay algo por ahí. Por ahí. Pero va tanto tiempo que dejaste de intentar pensarlo, sentirlo, y vivirlo, que ya no sabes qué es ahí. Ahí. No se si tienes miedo a hacerme sentir a mi, o a sentir algo tu misma. Pero el miedo lo vi. Se ve. Claro como el vapor del alcohol. ¿Qué sentiste que te hizo sentir?

Siempre note en ella cierto aire de incertidumbre.

De esas chicas que no saben lo que quieren, y aún así se embrollan para intentar descubrirlo. La invité a salir y, un día antes, me dice que si no hay problema si va su amiga porque quiere platicar conmigo acerca de negocios. Para mi eso es una mofa. Un claro punto indicador que dice que ella no está lista para conocer a alguien, y mucho menos a mi. Porque habrías de invitar a alguien más a tu primera cita si no es por miedo de estar sola. Sin embargo ella aseguraba que ese punto no tenía nada que ver. Que no tenía miedo. Que sí quería conocerme. Al día siguiente, el día de nuestra cita, su trabajo se alargo. Aparentemente no es algo inusual en su trabajo que se tengan que quedar horas extras a trabajar, por lo cual lo que sucedió me resulta más inverosímil; 3 horas después de la hora a la que nos veríamos, decidió decirme que estaba cansada y que si nos podíamos encontrar al día siguiente. Esto me parecería normal, de no ser por todas las circunstancias rodeando el hecho de que 1. Si esto es algo que sucede en tu trabajo a menudo, debes de prevenir con anticipación a la gente con la que haces planes. 2. Si es algo que sucede a menudo entonces ya debes de estar preparado para afrontar las consecuencias. Si haces planes, y sucede, entonces acomodas tu horario para cumplir los planes. Pero no actúas como si fuese algo que nunca sucediera. (En esta ocasión cancelando los planes). 3. Considerando que al día anterior ella quería invitar a una amiga, y yo me negué. El hecho de cancelar los planes, sea por lo que sea, al día siguiente solo es indicativo para reforzar el hecho de que la primera observación (que ella tenía miedo) tiene mucho más validez, sobre todo si se toman en cuenta los dos puntos anteriores. Pero lo peor de todo fue el tratar de explicarle mi punto de vista, ya que ella siempre actuó como si yo estuviese siendo un completo obsesivo, y solamente atribuyera demasiado significado a sus actos. Como si la razón por la cual los humanos actuáramos nunca tuviera motivos ulteriores. Como si el subconsciente fuese un simple mito. Como si los actos no fuesen indicadores de los sentimientos. Para ella no tenía ningún significado el invitar a su amiga a su primera cita conmigo… ni cancelar al día siguiente por algo que le sucede cada dos días. Siempre note en ella cierto aire de incertidumbre, y sinceramente, creo que solo estaba segura de no querer sentir nada.

¿Te lo guardaste?

¿Como es que le haces para enjaular tus sentimientos de una manera tan eficiente? ¿Como puedes hacerlo ver tan natural? En mi cabeza la cosa es un tanto simple, donde lo que quiero intento conseguir, y lo que siento intento expresar. Como le hiciste para pasar de un momento de intimidad a uno de completo rechazo. Como si nos hubiéramos convertido en diferentes personas en los 20 pasos que dimos hacia tu auto. Mientras que yo, por dentro, siento que algo en mi va a explotar, no logro comprender que es lo que sucede dentro de ti que te hace sentir tan indiferente a ese sentimiento que estoy seguro pude despertar. ¿Que fue lo que guardaste, y como le hiciste?

Existe la posibilidad

de que este, en estos momentos, del otro lado de una situación demasiado común para mi. El descartar a alguien por detalles mínimos y banales. Es posible que esté en esta posición debido a algo que hice, algo que no hice, o algo que inventé. Aunque, hasta cierto punto, existe también la posibilidad de que no me encuentre en esa posición de manera absoluta. Principalmente, me siento en esa posición. Principalmente, creo que estoy en esa posición porque de alguna manera vi a las manecillas del reloj moverse de una manera sospechosa. Una manera de la cual deduje una serie de escenarios probables. Todos los cuales resultaron ciertos; más no se si por mi creación o por el simple hecho de que las piezas ya estaban en movimiento desde la primera vez que me fueron reveladas. Existe la posibilidad de que todo esto esté en mi cabeza. Solo queda esperar.

Me das insomnio

porque puedes. No directamente, hacerlo, pero directamente puedes. Cierro los ojos y ni siquiera puedo imaginar tu rostro. Recordar. En su totalidad. Puedo ver tus labios. Tus Ojos. Tu fleco. Tus pupilas y tu iris reaccionando a la luz. Tu vestido. Tu nariz. Que hermosa tu nariz. No se si no puedo dormir por nervios, por miedo, o por deseo. Lujuria no es. Deseo sí. Qué me escondes, que no puedo leerte tan fácilmente como al resto? Que hay en ti que me llama tanto la atención? Porque la he perdido. La capacidad de retener la atención. La tenía y la perdí en el momento en que te asomaste. Tu sombra robo el todo… el pequeño todo que tenía junto a mi, y no regresara hasta que te pueda probar. Necesito esa prueba. Cerca. Acercate. Todavía no te he olido finamente. Quiero saber como besas. Como sabes. Si es que sabes. Qué sabes? Dímelo, para poder dormir. Me das insomnio, me quitas el suspiro y, de cambio, recibo un par de horas extra en la media-noche-madrugada. Devuelveme en somnio, y quedate. Quedate.

Soñe que me condenabas

por algo que no había hecho. Bueno, algo que si he hecho, pero que no hice en la instancia a la cual tu te referías. El tiempo estaba incorrecto. Los años y los días no empataban. Pero aún así no dejabas ir ese sentimiento que te aprensaba. Estabas más enamorada del odio de lo que podrías haber estado de mi. Aún así, por unos momentos volamos juntos. Nos vimos a los ojos y conversamos en miradas. Recordamos decisiones caducas y bebidas expiradas. Pero ya habías decidido todo. No había nada que hacer.

Tengo un limite

pero no se cual es. Tengo un fin, pero no lo he podido visualizar desde donde me encuentro. Hay lineas que me delimitan. Hay palabras que no he aprendido y sentimientos que no he sabido definir. Hay sueños que no he podido tocar, verdades que no he sabido escuchar, notas perdidas, fotos escondidas, pensamientos evolucionando hacia un otro lugar. Soy una tachuela que me posiciona en donde esté. Soy respirares, olores y ciclos circadianos.

Quiero descubrir

El Nuevo Amor Y ganar el Premio Nobel Catalizador De la extinción De una mitocracia enorme

No es que no tenga qué decir

es que no se exactamente como hacerlo. Peor aún, no se siquiera si son cosas que quiera decir. He perdido mi fe en la palabra… en la comunicación. Hasta mis sueños son destellos de pensamientos revueltos y mal elaborados. El resultado final es que parece que no tengo nada que decir. Tal vez solo estoy aprendiendo a discernir de nuevo.

Toda la cultura

está formada de los pensamientos de alguien más. Por lo cual ser culto, básicamente, solo requiere el aceptar y conocer ideas que van más allá de las propias. Simples y sencillas ideas.

perderse

es fácil. Sobre todo cuando nadie está viendo. Porque a pesar de que uno no quiere estar completamente conectado con todo, lo poco que se conecta a uno es difícil de dejar ir. Como si no sintiese nada… pero hasta cierto punto no quería sentir mucho. Quería seguir sirviendome solo a mí. He estado bloqueando tus ojos desde hace mucho tiempo, así es como sería más adecuado hacer mi acto de desaparición. Cuando te diste una pequeña vuelta, yo ya no estaba. Deje mis pensamientos a un lado, solo como para que te hicieran suficiente compañía. Pero en eso fue cuando me había difuminado del horizonte presencial. Si no me ven, no me siento mal. Pero no siento nada… me quedo a prueba de un solo momento, en el que pueda hacer que esto sea real. Mi yo y tu yo esparcidos en la desesperación del aire entre dos cuerpos. Presencialmente inocuos a nuestra propia inconsistencia. Donde tú eres solo algo un poco mejor… y yo me dejo ir… porque nadie está viendo. Una sombra negra que marca el territorio donde me encuentro se convierte en mi representante más fiel. Miente menos y se mantiene más firme. Decide las cosas con una rapidez fulminante. Deshaciendo las moléculas que toma reproducir su reflejo ante la luz.

Vicky G.,

tú no lo sabes, pero algún día seremos nuestros. Como desde el momento en que lo supimos.

Que delgada linea existe en eso de las leyes.

Finalmente una ley no sirve más que como una sugerencia, ya que no sirven para hacer que la gente deje de hacer algo, sino para que solamente sepan las consecuencias que vienen si es que alguien se entera de que lo hicieron. Si una ley verdaderamente prohibiera a la gente de actuar, entonces sería una violación de uno de los derechos humanos más básicos: el libre albedrío.

Yo no me considero un mujeriego.

Sin embargo mis acciones indican lo contrario. Algo tengo por seguro al respecto, yo no era un mujeriego antes de que me rompieran el corazón un par de veces. Mi incursión en la promiscuidad empezó la noche en la que una chica con quien estaba empezando (o eso creía yo) una relación me dijo por teléfono, sin tacto alguno, que no me podía ver todo el tiempo. Básicamente, me estaba diciendo que lo que estábamos experimentando era solamente un “affaire” casual, y que ella estaba saliendo con otras personas. Fue entonces que decidí, por primera vez en mi vida, salir a un antro, conocer a una chica, y llevarla a mi casa a coger. Horas después eso fue justo lo que sucedió. Lo irónico de mi promiscuidad es que nace a raíz de un par de chicas promiscuas, quienes al no mencionar nada al respecto del origen de la situación, terminaron lastimándome lo suficiente como para que yo dejara de creer en la seriedad de las relaciones humanas. No es que me haya vuelto cínico, porque siempre lo he sido, pero solo me volví una persona más egoísta. Hoy en día así sigo. Aunque es difícil distinguir entre que tanto de lo que sucede está verdaderamente bajo mi control. Finalmente, todas las mujeres con las que he estado han sido cómplices, o hasta causantes, de mis actos. No que eso me haga menos responsable, pero hasta cierto punto me hace menos irresponsable. El otro lado irónico de está situación termina siendo que, dentro de todo este embrollo, siempre me enamoro de mujeres que no están emocionalmente disponibles. Supongo que me recuerdan un poco a mi… o quizá al masoquista que llevo dentro.

siento una extraña atracción

por esas mujeres que terminan teniendo un aire de indisponibilidad.  Podría ser por que su actitud sirve para que mi propia falta de disposición no sea la culpable del inminente fracaso de cualquier intento romántico por cualquiera de las partes.

no se si es como un espejo

o tan solo algo que se siente extremadamente familiar. Existen tantas posibilidades del porque todavía no me has contestado, sin embargo solo puedo pensar en que no estabas lista para ser besada.

me han roto el corazón

más de un par de veces. Pero estoy completamente seguro de que tu lo podrías haber hecho mejor que nadie. Porque a ti me hubiera entregado completamente. De alguna extraña manera, eres todo lo que siempre he querido. Excepto por tu voz. Tu voz delata a una persona a la cual tu cuerpo no lleva. Detrás de toda esa perfección, existen vacíos repletos de ecos. Ecos que emanan de tu propia garganta, y son exhalados de tus pulmones mucho antes de empezar a rebotar sin sentido alguno por el mundo. Pero he visto en tus ojos esa duda delatadora. Aquella que nos recuerda a todos que tu sabes acerca de tu mayor debilidad con una precisión inigualable. De la misma manera en la que puedo asegurar tu destreza para partir en mil cachos mi segundo órgano vital favorito figurativo, puedo asegurar completamente lo contrario de mi. Yo te hubiera reconstruido. Totalmente. De principio a fin, hubiera tomado cada uno de esos ecos ambulantes, y los hubiese guardado en mis bolsillos: de donde no escapan excepto las monedas. Tus labios y tus ojos se hubieran mercerizado ante mi voluntad. Porque te hubiera amado. Inequívocamente, te hubiera amado.

¿Como te digo que te amo?

Si ni siquiera nos conocemos. Si apenas y nos vimos una noche. Bebimos y comimos, reímos y chistamos. Vivimos esos momentos como si hubiéramos estado de acuerdo todo ese tiempo, y todo el tiempo anterior. Pero ni siquiera nos conocíamos. Pero aún y así quiero decirte que te amo. Porque cuando me besaste todo lo falso que estaba adentro de mi se volvió sincero. Todos los sueños que cruzaban el río de mi memoria se hundieron súbitamente, solo para resucitar en pensamientos claros de que tan bien se sentía estar en tus brazos. En ese momento no importaba quien conocía a quien. Todo era verdad… tú, en mis brazos… era verdad. Tus labios fueron como un resucitar de cinco diferentes muertes, todas las cuales habían llegado por la simple ausencia de mi conocimiento de ti. Pero el saber que no te conocía lo resolvió en un santiamén. Te sentí y tu también te habías asincerado por completo… pero algo muy adentro de ti te detuvo. Algo, que te lastima seguido, que te duele, y que te hace recordar. Entonces decidiste recordar. Dejar ir el momento. Dejar ir toda la sinceridad. Te entregaste a lo que te ha detenido muchas otras veces, y te fuiste. ¿Como te digo que te amo? Si ni siquiera estas aquí. Nos conocemos, pero no estas. Mientras tanto, yo sigo esperando, hasta poder saber como decirte que te amo.

me va a dejar

porque no le hice caso, y decidí ser cómplice de su propia perseverancia. Pero tiene razón.

“Hay gente que es feliz estando sola”

Eso fue lo que me dijo en una ocasión mi terapeuta, con quien ya no asisto. Unos meses después, platicando con Alejandra, una chica ultra-optimista, medio desesperante pero engañosamente perceptiva, termine escuchando lo mismo: “Hay gente que es feliz estando sola¨. Ambas frases surgieron como respuesta a la siguiente afirmación: los humanos somos animales sociales. Ambas oraciones son igual de ciertas, pero hasta ese momento solo había considerado a una de ellas como completamente natural. Siendo yo un partidario de la supremacía de lo natural, crecí con el estigma de saberme diferente por el hecho de no poder ser un animal social de manera funcional; por lo tanto, desde que alcancé la mayoría de edad, he dedicado una gran parte de mi vida a intentar ser normal. Intentar ser un animal social. No me gusta convivir con gente que no conozco. No me gusta estar en lugares repletos. Sufro de pequeños ataques de ansiedad cuando estoy en lugares públicos donde las normas de comportamiento son demasiado evidentes, y por lo general no me siento como parte de la misma especie que la gente que me rodea. Me es difícil entender como le hace la gente para conectarse la una con la otra, y sobre todo cuando les resulta fácil. Todo esto lo vivo, lo se, y lo predico como parte de mi mundanidad, y de una u otra manera siempre intento contra-arrestarlo. Intento salir, intento convivir, intento estar, intento no desesperarme: los resultados son atrofiantes, y por lo general me empujan a un sentimiento derrotista, y me acercan más y más a mi estado depresivo. Pero entonces: “hay gente que es feliz estando sola”. No me había entrado bien en la cabeza hasta que lo escuche salir de la boca de Alejandra. No parecía ser el tipo de persona que tiene esa capacidad de tolerancia empática por la gente que es completamente lo opuesto a lo que ella es. Pero de alguna manera ella lo entendía mucho mejor que yo. No porque fuera parte de su optimismo, sino porque era su antítesis. Me enojó un poco ver como ella podía decir esas palabras tan fácilmente y terminar con una sonrisa. Como si fuera de lo más normal. Como si yo fuera de lo más normal… porque, finalmente, estábamos hablando de mi. Entonces decidí probar algo diferente. Ser feliz estando solo. Siempre me he sentido cómodo estando solo… sin nadie… sin salir. Se que no necesito de nadie más para ser feliz. Mi felicidad nunca ha dependido de nadie más, de tener pareja, de estar con alguien. No soy esa persona. Pero tampoco era esa persona que creía que, a pesar de que los humanos son animales sociales, podía ser diferente y ser feliz al mismo tiempo… solo. Completamente solo.

otra vez la ansiedad

se apodera de mis pensamientos. No tengo un rumbo claro, por lo cual siento que necesito respuestas inmediatas para todo. El más pequeño de los textos leídos me hace pensar 3 veces acerca de su significancia. Me siento perdido en un par de pensamientos que yo mismo he estado construyendo en las últimas 3 semanas. Siento que necesito un descanso de este estricto deseo de mejorar. Quiero regresar al momento en el que no tenía mucho que hacer, excepto sentirme mal por sentirme mal, o sentirme bien por dejar de sentirme bien. Quiero parar un minuto y que me digas que todo lo que estoy viendo es real. Inmediatez. Super-Inmediatez. Estoy en dos estados constantes y continuos, en este mismo momento. Me he perdido ante lo perdido.

Tú y yo fuimos al cine

unos días antes de mi cumpleaños. Te sorprendió que no me haya enojado cuando el cajero automático, aunado a mi nerviosismo por tu presencia, no nos entrego nuestros pases de entrada. A mi me sorprendió que esperaras esa reacción de mi, no porque no sería capaz de tal cosa, sino porque a mi también me pareció un momento indicado como para molestarme. Creo que fue justo en ese momento cuando me dí cuenta que, en nuestras conversaciones electrónicas, al conocernos me presente de una manera muy volátil y explosiva: La primera vez que te invite a salir me cancelaste, e hice un berrinche al respecto. Principalmente porque tenia muchas ganas de conocerte en persona, pero también porque tengo la mala suerte de que es algo que me pasa demasiado seguido. Pero esta vez todo estaba saliendo bien, y todo parecía ir mejor cuando fuimos a mi casa. Entablamos una conversación agradable, y confesaste haber terminado tu relación justo después de que tu novio te pidió matrimonio. El mismo novio con quien salias cuando nos conocimos, y que fue directamente responsable de que, en particular, tu me conocieras a mi, y yo me diera cuenta de ello. La primera vez que me hablaste de el mencionaste como no te gustaba mucho, y como no sentías algo verdadero por el. Hasta la fecha estoy seguro que te sigues sintiendo de la misma manera; no por nada decidiste rechazar su propuesta, y no por nada estabas ahí, conmigo, esa noche, unos días antes de mi cumpleaños. Te bese un par de veces, y decidiste nunca ceder. Hasta que te dije que si en verdad lo querías, podrías llevarte por el momento y disfrutarlo. En un solo beso lo hiciste, después de eso huíste. Decidí ya no buscarte más, porque algo me dice que eres de esas personas que tienen demasiado miedo de estar solas, y prefieren casarse con alguien con quien nunca sintieron una enorme conexión. No se donde estés hoy en día, pero si tuviera que apostar, diría que estas con él. Casada. Pensando en un “hubiera”.

anoche dormí con una chica

y cuando digo “dormí”, significa que simplemente “dormimos”. Fue algo que no me esperaba, no por el hecho de que no hayamos tenido relaciones sexuales, sino porque no creí que ella fuera así de abierta. Supongo que eso es bueno, sobre todo si consideras que yo sí quería tener relaciones sexuales, pero lo que no fue bueno fue que se le hiciera tan fácil dormir a mi lado y aún así no quisiera besarme. No lo escribo porque no me hubiera besado, porque ella tiene todo el derecho divino de no hacerlo, sino porque es evidencia de una paradoja sexual de lo más común: la chica que “se guarda” lo que siente. No tiene nada de malo, de la misma manera que yo termino siendo un cliché igual de común: el chico que no quiere un “compromiso”. Tal vez eso fue todo; ella lee en mi esa carencia, y solamente esta esperando a que yo se lo confiese. Creo que todos hemos estado en situaciones similares… perdiendo y/o ganando. En este caso, no se como me está yendo a mí, porque no se que es más grande en mí: mis ganas de dormir con ella, o mis ganas de despertar con ella.

a veces se me dificulta

explicar bien las cosas. no es tanto que no sepa bien lo que quiero decir, sino que se me dificulta encontrar las palabras adecuadas para decir exactamente lo que quiero llegar a transmitir. el léxico que manejo termina siendo muy limitado, comparado a la complejidad de mis ideas. Supongo que esta es la evidencia de que no soy tan inteligente como me quiero creer.

Hacer planes

le viene fácil a la gente que no tiene ninguna responsabilidad para con el prójimo. Basando sus decisiones, momento a momento, en la pequeña brújula que cargan en su estado de animo. Finalmente, desechando todo aquello que, por el momento, no necesiten. Sin consecuencias, sin miramientos.

no se que sentiste tú

pero si sentiste lo mismo que yo, fue mucha aburrición, y un des-concertante sentimiento del no saber porque sucedía lo que sucedía. ¿Porque habrías de invitar a alguien solo para no hablarle?

que facil

es olvidar que las cosas son mucho más sencillas de lo que uno cree. Que a pesar de que las cosas cambien de un día para otro, todo sigue básicamente lo mismo. Todo sigue igual. Finalmente, la onda es encontrar la manera de volver a llegar a eso que hacía que las cosas parecieran normales. Hace unos días le comente a una persona el extraño sentimiento de estar en un cuarto vacío, repleto de personas desconocidas que le resultan completamente extrañas, y donde todos han decidido que no se van a hablar los unos a los otros. Pero poco a poco van pintando las paredes en búsqueda de que alguien más note lo que están haciendo. Sin embargo, al mismo tiempo, eso los aleja mucho más del resto de la gente; ahora los tiene volteando hacia un lado donde no ven a nadie mas que a su propia sombra. Poco a poco perdiéndose en el vacío de la pared que ellos intentan rellenar. Creando una cadena de nadismo, una cadena de simplismo-innecesariamente-absurdo que afecta a todos sin afectar a nadie, y solo sirve para que todos se mantengan un poco mas callados. Y de repente pasa algo que te hace voltear hacia la ventana. En ese momento recuerdas que esa ventana siempre ha estado ahí. Después, todo se trata de no olvidarse de la ventana. Hasta que sucede.

me sorprende

la cantidad de malas decisiones que podría llegar a tomar cada día si no fuera gracias a la magia de la masturbación.

aburrido

Ayer salí con una chica que me encontró extremadamente aburrido. Tengo la sospecha que, inicialmente, me encontró decepcionantemente inatractivo, y ya de ahí no pudo superar mis conversaciones pseudo-intelectuales que, a través de los años, siempre han logrado despertar el interés en la mayoría de la gente. Pero fue su rostro, apático y desalentante, el que no puedo sacar de mi cabeza. Una mirada de “no mames”, y un lenguaje corporal de “saquenme de aquí”. Supongo que a veces la brecha es extensa; difícil de superar. A veces es tan extensa que es inexistente. Solo dos personas, sentadas, cenando, con nada en común.

la hice llorar

Talvez fue en ese momento cuando ella decidio dejar de ser mi amiga. Aunque, de alguna manera, nunca sentí que ella verdaderamente quisiera serlo. Había cierto desinterés latente de su parte. O podría ser que ella era solamente así. Una noche, en un bar, tomo mi mano para cerrar una cadena humana de toques. Pero no solo tomo mi mano, también me vio directamente a los ojos mientras portaba una grata sonrisa. Ese momento me hizo pensar exactamente lo opuesto. Pero probablemente perdí su confianza cuando la hice llorar. La intente besar. A pesar de saber que lo más probable es que todo terminaría como termino. Quiero preguntarle al respecto. Pero creo que no le interesa. Creo que volvería a intentar besarla.

soy un abismo

Un hoyo negro para el cinismo. Si lo confieso hoy ¿sientes lo mismo por mi que ayer?